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Terra
La Coctelera

DENTRO DE DOS DÍAS, HARÁ DOS AÑOS

Aquel día estaba contenta.
Todo le iba bien.
Había comenzado apenas el curso y tenía nuevos alumnos y muchos proyectos para hacer con ellos. Principalmente con una preciosa chica recien llegada del interior Marruecos y que nunca había estado escolarizada a pesar de sus 12 años.

Se encontraba en buena forma física después de un activo verano y estaba ilusionada con su tercer año de árabe. Era un reto difícil, pero no iba a rendirse antes de hora.

Salió antes del trabajo y acudió a la cita con su viejo ginecólogo.
Una rutinaria visita de revisión, como todos los años.

Vestida de papel verde, encima de la camilla y después de la primera exploración, el médico dijo:
- Levanta el brazo-y le palpó la axila y el pecho derecho y después miró en una pantalla unas sombras blancas y negras que ella no entendía.

Con voz grave, le oyó decir:

- Rosa, aqui hay algo.

Pareció no entender bien o no supo qué preguntar.

Dejó que él médico hiciese su trabajo y solo mientras se vestía para salir se dió verdadera cuenta de lo que pasaba.

-¡ No puede ser¡...¡estoy bien¡... ¿por qué a mí?... ¿qué he hecho mal?...

Le pasaron por la mente muchas imágenes vividas hacía apenas unos pocos años por su hermana menor: hospitales, operaciones, pruebas, quimioterapia, cabeza cubierta por pañuelos, fiebres, vómitos, debilidad, lágrimas, tristeza, dolor... Y se sintió incapaz de soportarlo.
Y se sintió incapaz de hacer pasar por todo ello a su familia de nuevo.

Pero, toda la maquinaria médica se puso en marcha para extirpar el núcleo de células alteradas, invasoras, destructoras que crecían en su interior como un parásito feroz capaz de devorar al organismo que lo aloja, aunque ello suponga su propio fin.

Y hoy ya puede recordar.

Y recuerda.

IDENTIFICADA

"Mientras luchaba, veía personas hablando en nombre de la libertad, y cuanto más defendían este derecho único, más esclavos se mostraban...
de los deseos de sus padres,
de un matrimonio en el que prometían quedarse junto al otro el resto de su vida,
de la báscula,
de los proyectos interrumpidos a mitad,
de los amores a los que no podían decir no o basta,
de los fines de semana en los que se veían abligadas a comer con quien no deseaban.
Esclavas del lujo,
de la apariencia del lujo.
Esclavas de una vida que no habían escogido, pero que habían decidido vivir porque alguien les había convencido de que era lo mejor para ellas.

Y seguían es sus días y noches iguales, donde la aventura era una palabra en un libro o una imagen en la televisión siempre encendida.

Y cuando una puerta se abría, siempre decían: no me interesa, no me apetece.

¿Cómo podían saber si les apetece o no si nunca lo habían intentado?.

Pero era inútil preguntar: en verdad tenían miedo de cualquier cambio que viniese a sacudir el mundo al que estaban acostumbradas.
Paulo Coelho El zahir

¡¡ QUÉ CHULO¡¡

Lo repitieron ambas varias veces cuando les hice ver que no se veía nada por la ventanilla.
-Estamos debajo de tierra, ¿os habeís dado cuenta?.
-¿en un pozo?.
-No, en un túnel subterráneo, "sub" significa debajo y "terra" es tierra.
-¡qué chulo¡.

Después subieron las escaleras mecánicas con mucho cuidado, se sienten inseguras.
Y en la cinta transportadora caminaban y reían a la vez.

Les gustaba ir en tren y no era más que una sencilla estación de una pequeña capital de provincia.

-¿Dónde vamos ahora?.
- ¡A almorzar, tengo hambre ¡.

Busacamos una cafetería.
Les dije que tenían que pedir y pagar ellas solas y me miraron con cara de desamparo.
Pero salieron del apuro con una pequeña ayuda y una buena dosis de paciencia de la dependienta.
-¡está bueno el bocadillo¡
-¡parecía un avíón¡ - refiriéndose al minúsculo recinto donde viaja el conductor del tren de cercanías.
-¿está lejos tu casa?
-y comeremos arrocito al horno ¡ummm¡ qué rico¡.

Saltaban de un tema a otro sin más hilo conductor que sus propios pensamientos.

Despues, la visita a los grandes almacenes, o mejor, a sus escaleras mecánicas, el parque y las fotos, la caminata hasta el centro, el mercado del pescado, la plaza mayor y la fuente...

-me canso, ¿Dónde está tu casa?
-¡mira que pinchos lleva este pescado¡
-¡comeremos arroz¡
-ummm, qué bracito más blandito tienes, parece un bocadillo.
-mi madre se compra de eso para ella sola, solo para ella.

Y así todo el tiempo, aderezado con palmadas, apretones, besos y caricias.

Una manifiesta sus emociones en exceso... la otra por defecto.

Ya en casa, me hicieron bailar, se pusieron mis zapatillas y mi ropa, se sentaron en mi mesa y decian que eran profesoras, me pidieron bolígrafos y cuadernos y se comieron todo con apetito y buenos modales.

-Ya viene por allí, ¿lo veís?
- ¡es un tren ¡
-Noooo, es un autobús que nos va a llevar a la estación para no caminar tanto.
-¡qué chulo¡, es un tren.
-es un autobús para ir por la ciudad, no tiene vías, ¿lo ves?.

Llegamos a la estación, pero antes de entrar en ella y atendiendo a sus demandas, no vi un "mobiliario urbano" (vaya invento inútil) y me dí de bruces contra él.
Ceja hinchada y un dolor muy fuerte que me hace saltar las lágrimas mientras unos jóvenes se rien disimuladamente sentados en un banco.

Pedimos un cubito de hielo y subimos al tren de vuelta.

Me imagino lo que verán quienes nos miren: yo llorando (imposible retener las lágrimas)con los ojos negros por la pintura, una mano en la ceja y una a cada lado, incapaces de separase de mi.

Me pregunto que hubiera pasado con ellas si me desmayo o me pasa algo. Y decido que no debo ir sola en otra ocasión.

Una me acaricia y se lamenta, la otra permanece impasible.

Cuando el dolor remite, repaso mentalmente el día y recuerdo la pregunta que me hizo esta mañana, muy seria, la que mas rie siempre.
-Rosa, ¿yo tengo sindrome de Down
-¿qué dices?????
-Si yo tengo sindrome de Down
-¿y sabes lo que es eso?
-que estoy mal
- ¡¡¡y o también estoy mal ¡¡¡, no oigo de un oido, llevo gafas...¡¡ todos estamos mal. No digas eso ¿vale?

Y su cara se iluminó de nuevo con la sonrisa.

-¡Comeremos arroz con patatitas y tomatito...¡

UN DÍA GRIS

He conducido como una autómata y he llegado a casa llorando.

Huía del motivo que lo producía, y me sentía sola.
Y no sé por qué razón, además, culpable; a pesar de que la razón me diga lo contrario.

Lo curioso es que al cabo de un rato, todavía lloraba. Más aún si cabe, pero eran lágrimas distintas.

¿Serán también saladas las lágrimas dulces?

Lo necesitaba y llegó en el momento oportuno.

Sé que me escuchan aunque no me puedan ver. Sé que me acompañan. Sé que me alientan.

Y sonrio ya.

GRACIAS.

COMO TODOS LOS DÍAS

Se abre la puerta y entra sin decir nada.
Como todos los días.

-Buenos dias, Ana.
Se sonrie, deja la enorme mochila y saca sus cosas: el estuche de las gafas,delante; a un lado, la agenda y los pañuelos de papel; al otro, mi caja de material que siempre hace suya; en el centro, un enorme bloc de anillas con unos separadores, perfectos, impresos en colores los nombres de las asignaturas.
Después va a su carpeta y elije las fichas que le apetece hacer y que no siempre corresponden con lo planeado por mi. Pero la dejo, es fácil de engañar.
Como todos los días

Al poco de comenzar, una enfrentada a la otra, me mira con sus ojos verdes, almendrados y me dice:
-¡Qué guapa¡- mientras me acaricia con mucha delicadeza la mano.
- Tu eres más guapa - respondo tocándole la mejilla.
- Sí, ¡guapa y pija¡.
- Pija,¡ no¡, no debes decir que eres eso,Ana.
Como todos los días.

Trabaja un poco, se cansa, cambio de actividad, se cansa de nuevo, la animo con la promesa de jugar al final. ¡Es tan fácil hacerla feliz¡. Juegos secillos, simples, en los que puede ganar con algún despiste del contrincante.
Jugamos.
Como todos los días.

Toca el timbre y empieza a recoger las cosas despacio. Antes me alteraba, ahora me relaja mirarla. ¿Para qué correr tanto? sólo es un minuto más. Me pide que la acompañe a clase porque hay mucha gente en el pasillo y se asusta.
-No, Ana, busca el hueco y pasa. Si no, lo pides. Te acompaño sólo hasta la puerta del pasillo.
Acepta enseguida.
Como todos los días.

Se aleja, la veo caminar inclinada hacia adelante por el innecesario peso de la cartera. Y mientras pienso que sabe hacerse querer y sabe demostrar que te quiere. ¡Y dicen que son discapacitados¡ .
Todos lo somos en muchas cosas.
Se gira y me saluda.
Como todos los días.
-Adiós, Ana, hasta mañana.

NO QUIERO

No, no quiero, pero no puedo elegir.

SI HAY ALGO QUE DEBAMOS TEMER, QUE NO SEA LA MUERTE, SINO EL ESTANCAMIENTO DE LA MENTE.

A las 5 de la madrugada suena el teléfono. Prisas a oscuras, golpe en la puerta, luz encendida, susto en el alma. "¿SI?".

Se había caido de la cama. Tiene más de 80 vueltas al sol, más de 80 kg de materia y muy poca resistencia ósea.

Pierna rota. Invalidez temporal y atención permanente.

¡¡ La vida ¡¡

Disfrutad, amigos, mientras podaís, de cada momento, de cada instante, de cada paisaje, de cada sonido, de cada color, de cada beso. Como si fuera a ser el último.

De momento yo tendré que suspender mis planes vacacionales.
Aunque no quiera, debo.

El POR QUÉ

Me gusta leer.

Y leyendo encontré una página en una revista donde se informaba de la facilidad para crear un "blog".

¡Y aqui estoy ¡.

He superado bien las fases de crear la cuenta, describirme, poner un lema...Y diré simplemente que mi objetivo es escribir mis reflexiones, impresiones, opiniones, emociones... Unas veces serán penosas y otras alegres. Unas tristes y otras furiosas. Lás más, optimistas; pero algunas con lágrimas.

La vida... simplemente.

Y nadie nunca sabrá que lo escribo.

Será como gritar en lo alto de una montaña, sabiendo que no habrá eco, porque la pared está más abajo.
Saber que las consecuencias no me alcanzarán nunca.

¡¡ Sí ¡¡, LAS CONSECUENCIAS ¡¡

Esas tiranas que han ahogado siempre los deseos, limitado los actos y reprimido los sentimientos

LIBERTAD es una preciosa palabra. La que yo elegiría como la mejor de nuestro diccionario.
Pero la mia siempre ha sido: "libertad RESPONSABLE".

¡¡ Y eso es una pesada carga ¡¡